Extraído del “El Significado Oculto del Perdón”

“Cuando bajo la influencia de nuestro Yo Superior “borramos” conscientemente  de nuestra memoria todos los resultados del Mal que se haya perpetrado contra nosotros, liberamos al cuerpo etéreo de todos sus elementos destructivos y obscurecedores; Hacemos que nuestro cuerpo etéreo se vuelva más y más radiante y transparente, en el transcurso de una posterior purificación, también visible en el mundo elemental (astral) que nos rodea. Porque se produce una gran actividad por parte del Yo Espiritual dentro de Nuestro YO, que se hace perceptible a las impresiones externas, no sólo a través de nuestro cuerpo físico sino también a través de nuestro cuerpo etéreo o vital.

Dependiendo de la disposición individual de la persona, de su karma, y de las circunstancias actuales de su vida, este proceso de la influencia de un Yo que ha sido fortalecido por el Yo Espiritual sobre el cuerpo etéreo, puede que al principio no se dirija a los órganos suprasensibles en formación que son el requisito previo y esencial para despertar dentro de sí mismo las nuevas facultades clarividentes, pero sí a su transformación en una dirección algo diferente, es decir, haciéndole especialmente receptivo para percibir las fuerzas macrocósmicas de la vida etérea universal. Como resultado de esto, aunque la persona no pueda contemplar clarividentemente al Cristo, así y todo estará trabajando interiormente sobre su cuerpo etéreo, y las otras personas que la circundan podrían, bajo ciertas circunstancias, experimentar Su presencia divina, a través de esa persona, mientras la persona misma logra el acceso a las fuentes inagotables y verdaderas de la vida cósmica.”

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