Centro de Desarrollo Kaspar Hauser

Compartimos esta linda carta que nos llega desde el Centro de Desarrollo Kaspar Hauser en Santiago, Chile.

Gracias a todas las aportaciones voluntarias y generosas que han hecho posible la donación.

“Queridos amigos,

Queremos agradecerles enormemente la generosa donación y el trabajo solidario que hicieron para reunir este “cálido dinero” que llega a nuestra pequeña organización ubicada en una población vulnerable en el cinturón de pobreza de Santiago, Chile. 

Queremos compartir con ustedes algunas fotos de nuestras actividades principales y contarles lo que estamos pudiendo hacer gracias a personas como ustedes que apoyan la labor del Centro que es llevar la pedagogía Waldorf a niños de escasos recursos y riesgo social.

Este año el kinder tiene 30 niños entre 2 y 6 años en un horario de 8,30 hrs a 18 hrs llevado adelante por dos profesoras, dos asistentes y dos voluntarias que vienen por la Fundación Amigos de la Pedagogía Waldorf. 

Preparamos todos los días el pan con los niños que cada dia hacen figuritas mas lindas con sus manitos laboriosas, otros mientras tanto pican fruta para el desayuno. 

Todos los días vamos cantando mientras caminamos a la plaza, nos saludamos con los vecinos y el miércoles que hay feria nos regalan frutas para el camino.

Preparamos todos los días el almuerzo con productos saludables donados por el mercado orgánico La Ecoferia.

Las mañanas de los viernes es un día especial porque vamos  a la Granjaventura del Parque Mahuida a 10 minutos en auto del jardín, donde disfrutamos alimentando a los animales, montando a caballo siendo Estrella la preferida de todos, divirtiéndonos mucho en el castillo y otros juegos.  Ademas seguimos el ritmo de la naturaleza con los cambios estacionales que se van produciendo y que vamos observando especialmente en los almendros.

Antes de irnos tomamos colación y los que se quedan hasta las 18 hrs cenan antes de irse a sus casas.

El Centro Medico Antoposófico Yohanan  y la Farmacia Weleda subvencionan la atención médica y los medicamentos para los niños del jardín infantil y sus familias por lo que podemos ofrecer una atención médica de calidad.

Ofrecemos tambien:

Talleres para Niños de Carpintería, Música, Refuerzo Escolar y Acuarela desde las 16,30 hrs. cuando salen del colegio hasta las 18,30 hrs.

Talleres Laborales para jóvenes y adultos de Carpintería, Corte y confección, Juguetería y Electricidad, vendemos lo que se produce en nuestro puesto de la Ecoferia y los colegios Waldorf.  El dinero de las ventas se entrega directamente a cada artesano.

Todos los primeros sábados de cada mes  abrimos el Centro a la comunidad en lo que llamamos las Tardes de Encuentro que son una muy linda instancia donde conocernos y compartir con los vecinos. Nos reunimos a las 15 has con actividades como música (conciertos de flauta, coros, cello, violín, etc.), cuentos, teatros de mesa, y para los niños mas grandes juegos con cuerdas, zancos, patines, pin pon, el Bazar donde compran muy barato  para revender en las ferias y generar su sustento, y la Cafetería de los apoderados del jardín junta dinero para sus paseos.

Todos los años para Navidad el elenco del Colegio Waldrof Giordano Bruno realiza La Pastorela.   Recorremos primero las calles de la Población invitando a los vecinos, que con mucho entusiasmo se unen a la presentación en la sala principal del Centro.

Estuvimos mirando su pagina y nos intereso muchísimo su trabajo, felicitaciones por tan importante aporte!  Esta primavera vamos a hacer con los niños las mariposas que describen en la pagina y les vamos a mandar fotos!

Si vienen por Santiago los esperamos con mucho cariño.

Muchas gracias!!!”

Ana Methol

Centro de Desarrollo Kaspar Hauser

Podéis seguir la actividade del centro en su página de facebook

Niños y niñas que han jugado bien serán ciudadanos participativos y productivos

El psicopedagogo, pensador e ilustrador italiano, conocido también como Frato, nos recuerda la importancia de que familia, escuela y ciudad garanticen el derecho de los niños y niñas al juego.

En estos días en que todos se quejan de la inseguridad en las calles, usted pide devolverles la ciudad a los niños y niñas

Es que los niños han sido expulsados de la ciudad. Actualmente no hay condiciones adecuadas para su presencia. El espacio público se ha destinado a crear estacionamientos y favorecer el movimiento de los autos en la ciudad. Las pistas se han ampliado y las veredas estrechadas porque cada vez menos personas aprovechan de la movilidad peatonal y más optan por el auto. 

Uno de los derechos del niño es la posibilidad de aprovechar los espacios públicos como todos los ciudadanos. Con la Convención sobre los Derechos del Niño, ocurre una revolución jurídica y cultural. Se reconoce que los niños son ciudadanos desde que nacen.

A diferencia de los niños de mi generación, los de hoy no encuentran un espacio para ellos y tienen que quedarse en su casa frente a una pantalla. La otra opción es que acudan a espacios exclusivos en los que es imposible que puedan relacionarse con todos los actores sociales de su comunidad.

¿Cuánto impacta en la vida de un niño que encuentre limitaciones para jugar? 

Muchísimo. Niños y niñas que han jugado bien serán ciudadanos participativos, productivos y sanos.

Actualmente no hay dudas de que el juego es una experiencia y actividad que impacta incluso en la adultez.

Recordemos que en los primeros años se produce el desarrollo más importante de toda la vida. En esta etapa no hay escuela, maestros ni textos escolares. Lo que se aprende es a través del juego. Un niño o niña que no juega no se desarrolla adecuadamente.

Una ciudad en la que no ves a la infancia jugando es una ciudad donde no existe preocupación por el bienestar de sus ciudadanos, es una sociedad que no es democrática y en la que no existe preocupación por el futuro.

¿No bastan los parques infantiles, las ludotecas…?

El derecho al juego no se cumple creando espacios reservados para los niños. Estos espacios son una ficción, un juego entre adultos para justificar su labor de cuidar a los niños y para crear condiciones favorables para conquistar el voto de los ciudadanos.

La competitividad parece estar empujando a muchas escuelas y familias a limitar el tiempo dedicado al juego para cumplir con las tareas escolares 

Desde mi punto de vista las tareas escolares para el hogar son una equivocación pedagógica, porque normalmente la mayoría de los chicos que requieren reforzar lo aprendido no tienen una familia capaz de ayudarlos en las tareas de la tarde.  

En la Convención de los Derechos del Niño hay un artículo sobre el derecho al juego y otro sobre educación. Es decir que a ambos se les concede el mismo peso y el mismo respeto. No digo que la misma cantidad de horas que se dedican a la escuela se dediquen al juego, pero creo que niños y niñas sí deben tener todos los días tiempo para jugar. 

En ese sentido, los padres deberían comprender que sus hijos no necesitan tantos juguetes, lo que requieren es tiempo libre, amigos con quienes jugar y el espacio elegido disponible. No es un gran regalo inscribirlo en todos los cursos de la tarde y cubrir su agenda de actividades como si fuera un adulto.

La ciudad también tiene que dar un paso atrás renunciando a crear espacios exclusivos para niños y aceptando que invadan, utilicen y ocupen el espacio público. Las veredas, las plazas tienen que ser compartidas con la infancia.

A las escuelas les corresponde reconocer que el tiempo de la tarde no es suyo, sino de los alumnos y alumnas y que son ellos y sus familias los que deben decidir cómo quieren aprovecharlo. Sería mucho mejor que la escuela se preocupe porque los niños aprovechen la tarde para vivir experiencias propias, ricas, de aventura y descubrimiento; de manera que al día siguiente tengan algo para contar. Que los niños lleven a la escuela la experiencia de su vida sí es una experiencia útil. 

¿Qué debe lograr la escuela para cumplir su tarea?

Debería ser el lugar donde cada alumno pueda descubrir y desarrollar hasta el máximo su talento, sus capacidades. Ayudarlos a encontrar su vocación y desarrollarla al máximo posible. Es la única garantía para que al llegar a la adultez puedan ser competentes, felices y encontrar trabajo.

Entrevista publicada originalmente en Unicef

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