La liebre de Primavera (vídeo)

Juego de dedos y versos creados por Sandra Chandía

En una casita duerme una liebrecita, 
en la primavera, fue la primera que de un brinco se despertó 
sacudió sus orejas y muy atenta observó
lo que la tierra amorosa en invierno preparó
Un brotecito que poco a poquito en tallo verde hacia el sol creció

Taller: Acompañando el curso del año

Trabajo sobre el ritmo del año aplicado al calendario escolar

29, 30, 31 julio y 1, 2 de agosto 2019

De 8:00h. a 13:00h. Casa Waldorf  

Este taller está dirigido a madres de día y maestras de Infantil Waldorf.  Tiene como objetivo proporcionar una visión de totalidad sobre el acontecer del curso escolar, planificar el trabajo y de eso modo estar más y mejor preparada/o para enfrentar el año de trabajo con los niños, niñas y las familias.

Temas generales:

-Definición de épocas

-Abordar las festividades desde un punto de vista teórico, práctico, contenido específico (versos, canciones, manualidades, etc) y de cara  a las familias.

-Definir el ritmo del día en consonancia con mi grupo, mi localidad, mis circunstancias.

-Cómo elegir un cuento

-Cómo acompañar el cuento en el acontecer cotidiano

-Manualidades para cada época del año, para mí, para mis niños. Como definirla, como hacer

-El rito/ritmo de hacer el pan a través del año (teoría – práctica)

-El ritmo/rito del dibujo y la pintura

-La ronda: ¿Qué debería/podría contener? Como definir su estructura

-La mesa de estación a través  del curso del año, como nutrirla

-Teatrillo de mesa, de regazo, teatralización

-Reuniones de padres, ¿Qué deberían/podrían contener? Como estructurarlas, notas, tiempos.

-Entrevistas nuevas familias, familias de la clase/casa, visitas a las casas.

-Herramientas para el trabajo personal 

-Aula abierta – Aula cerrada

El taller incluye el material de versos y canciones así como recetas de manualidades y de cocina.

Aportación: 145 euros

Plazas limitadas

Ofreceremos talleres artísticos y artesanos y/o de profundización en temas específicos cada uno de los días de la semana por las tardes, para los maestros  y maestras asistentes que pudieran tener interés y/o necesidad. (música, dibujo, pintura, tejido, lana cardada, montaje de mesas de estación, manejo de conflictos, límites, juego)

Para consultas e inscripciones: casawaldorf@gmail.com

Teléfono: 635799179

Plazas limitadas

Niños y niñas que han jugado bien serán ciudadanos participativos y productivos

El psicopedagogo, pensador e ilustrador italiano, conocido también como Frato, nos recuerda la importancia de que familia, escuela y ciudad garanticen el derecho de los niños y niñas al juego.

En estos días en que todos se quejan de la inseguridad en las calles, usted pide devolverles la ciudad a los niños y niñas

Es que los niños han sido expulsados de la ciudad. Actualmente no hay condiciones adecuadas para su presencia. El espacio público se ha destinado a crear estacionamientos y favorecer el movimiento de los autos en la ciudad. Las pistas se han ampliado y las veredas estrechadas porque cada vez menos personas aprovechan de la movilidad peatonal y más optan por el auto. 

Uno de los derechos del niño es la posibilidad de aprovechar los espacios públicos como todos los ciudadanos. Con la Convención sobre los Derechos del Niño, ocurre una revolución jurídica y cultural. Se reconoce que los niños son ciudadanos desde que nacen.

A diferencia de los niños de mi generación, los de hoy no encuentran un espacio para ellos y tienen que quedarse en su casa frente a una pantalla. La otra opción es que acudan a espacios exclusivos en los que es imposible que puedan relacionarse con todos los actores sociales de su comunidad.

¿Cuánto impacta en la vida de un niño que encuentre limitaciones para jugar? 

Muchísimo. Niños y niñas que han jugado bien serán ciudadanos participativos, productivos y sanos.

Actualmente no hay dudas de que el juego es una experiencia y actividad que impacta incluso en la adultez.

Recordemos que en los primeros años se produce el desarrollo más importante de toda la vida. En esta etapa no hay escuela, maestros ni textos escolares. Lo que se aprende es a través del juego. Un niño o niña que no juega no se desarrolla adecuadamente.

Una ciudad en la que no ves a la infancia jugando es una ciudad donde no existe preocupación por el bienestar de sus ciudadanos, es una sociedad que no es democrática y en la que no existe preocupación por el futuro.

¿No bastan los parques infantiles, las ludotecas…?

El derecho al juego no se cumple creando espacios reservados para los niños. Estos espacios son una ficción, un juego entre adultos para justificar su labor de cuidar a los niños y para crear condiciones favorables para conquistar el voto de los ciudadanos.

La competitividad parece estar empujando a muchas escuelas y familias a limitar el tiempo dedicado al juego para cumplir con las tareas escolares 

Desde mi punto de vista las tareas escolares para el hogar son una equivocación pedagógica, porque normalmente la mayoría de los chicos que requieren reforzar lo aprendido no tienen una familia capaz de ayudarlos en las tareas de la tarde.  

En la Convención de los Derechos del Niño hay un artículo sobre el derecho al juego y otro sobre educación. Es decir que a ambos se les concede el mismo peso y el mismo respeto. No digo que la misma cantidad de horas que se dedican a la escuela se dediquen al juego, pero creo que niños y niñas sí deben tener todos los días tiempo para jugar. 

En ese sentido, los padres deberían comprender que sus hijos no necesitan tantos juguetes, lo que requieren es tiempo libre, amigos con quienes jugar y el espacio elegido disponible. No es un gran regalo inscribirlo en todos los cursos de la tarde y cubrir su agenda de actividades como si fuera un adulto.

La ciudad también tiene que dar un paso atrás renunciando a crear espacios exclusivos para niños y aceptando que invadan, utilicen y ocupen el espacio público. Las veredas, las plazas tienen que ser compartidas con la infancia.

A las escuelas les corresponde reconocer que el tiempo de la tarde no es suyo, sino de los alumnos y alumnas y que son ellos y sus familias los que deben decidir cómo quieren aprovecharlo. Sería mucho mejor que la escuela se preocupe porque los niños aprovechen la tarde para vivir experiencias propias, ricas, de aventura y descubrimiento; de manera que al día siguiente tengan algo para contar. Que los niños lleven a la escuela la experiencia de su vida sí es una experiencia útil. 

¿Qué debe lograr la escuela para cumplir su tarea?

Debería ser el lugar donde cada alumno pueda descubrir y desarrollar hasta el máximo su talento, sus capacidades. Ayudarlos a encontrar su vocación y desarrollarla al máximo posible. Es la única garantía para que al llegar a la adultez puedan ser competentes, felices y encontrar trabajo.

Entrevista publicada originalmente en Unicef

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