Versos de invierno

Un, dos , tres , Coronita es

Un, dos, tres, Oro ves

Un ,dos, tres, Incienso también

Un,dos, tres ,Mirra es

Un ,dos, tres, coronita es

 

Por una montaña y un desierto

Camina un Rey muy contento

Un niñó va a encontrar

y Oro (incienso, Mirra , según corresponda) le va a regalar

 

Invierno frio hay afuera

Y en mi casita arde una hoguera

Caliento mis manos, caliento mis pies

Caliento mi cuerpo y mi corazón también

 

 

Imagen corporal a través del estudio de la muñeca de miembros

Capacitación para la atención del niño menor de tres años

Segundo curso, Primer bloque 13 y 14 de diciembre 2014

TEMA:  Imagen corporal a través del estudio de la muñeca de miembros

La vivencia de mi cuerpo, conciencia corporal del educador.

Actividad artística: Trabajo de la voz. Canciones, corros y actividades  de la época

Mas info: casawaldorf@gmail.com

tel. 635799179 

Una historia de Navidad

Hace mucho tiempo el emperador Augusto envió a todos a empadronarse, entre ellos a José y María. Entonces José cogió  a su burrito y dijo a María: «María debemos emprender el camino a Belén».

Caminito, caminito, caminito de Belén,

Va María en su burrito, va María y José

Va María delante y José va detrás

Y en el medio va el burro cataplín, cata plito plan (Canción)

El camino era largo y difícil, las piedras del camino lastimaban los pies de María con sus aristas y sus ángulos, María casi no podía continuar. Cuando  una lágrima de dolor, broto de los ojos de María, del cielo bajó el Ángel y transformó todas las piedras, duras y angulosas, en suaves y finos cristales, por donde pudo pasar María, pasó José y pasó también el burrito.

A poco andar llegaron a un río, un río torrentoso y caudaloso. El burrito puso la pata pero el agua estaba demasiado fría para él también. Entonces María se arrodillo delante del río y susurró con voz suave: «Río querido río, déjanos pasar. Río querido río, regálanos un puente», de hielo cristalino el río un puente regaló, firme y transparente, por donde pudo pasar María, pasó José y pasó también el burrito.

Al llegar a Belén la noche era oscura y fría. María estaba a tiempo de dar a luz y no tenía lugar.

Un posadero de buen corazón. ofreció a María todo lo que tenía, un pobre y pequeño establo con un buey y  ovejita.

Al sonar las doce de la noche, justo cuando el gallito cantó, del cielo bajó el Ángel y dejó en los brazos de María al amado niño.

El corazón de María se alegró grandemente y las estrellas en el cielo brillaron más que nunca.

Los pastores también se alegraron y al niño con presentes visitaron.

Vamos a Belén pastores

Que ha parido una  pastora

Un niño que es una flor

Y ella de contenta llora (Canción)

Versos de Otoño

El árbol pelado

El Otoño ha llegado

 

Hojas que caen

La hoja cayó

En mullido colchón

Dormida a la tierra alimentará

Y en primavera

Nueva hoja será

 

Hojas del jardín

Montañas de hojas

Yo quiero pisar

Que crujan, que suenen

¡Que alegría da!

 

Otoño dorado

Otoño dorado

¿Que frutos has dado?

Manzanas rojitas, almendras también

Uvas negras, granadas y muy rica miel

Chirimoyas e higos que quiero comer

Y con las calabazas una rica sopa hacer

 

Farolito

Farolito amigo

Camina conmigo

Y en mi corazón

Enciende un fogón

 

La niña del Farol

Había una vez una niña que llevaba su brillante farolito por las calles llena de alegría.

 

Yo voy con mi farolito y mi farolito conmigo;

Arriba brillan estrellas, abajo yo y mi amigo.

 

Entonces vino el viento silbando y zumbando.

Y la lucecita apagando.

 

-¡Oh! –exclamó la niña-. ¿Quién encenderá mi farol?-. Pero por mucho que buscó, nadie apareció.

(Llega un erizo).

¿Qué es lo que se mueve en el follaje? ¿Qué es lo que anda a pasitos cortos y rápidos?

¿Qué es lo que se desliza tan deprisa? ¡Es un amiguito con pinchos!

Querido erizo mío, el viento apagó mi farol. ¿Quién puede encendérmelo de nuevo?

 

No te puedo contestar, tienes otros a quien preguntar.

No me puedo parar, donde mis hijos tengo que estar.

 

(La niña sigue su camino. Llega un oso).

¿Qué es lo que tanto gruñe? ¡Es el amigo oso! Querido oso mío, el viento apagó mi farol.

¿No sabes de alguien que pueda encendérmelo? El oso mueve su gordinflona cabeza y dice:

 

No te puedo contestar, tienes otros a quien preguntar.

No me puedo parar, tengo que ir a descansar.

 

¿Qué es lo que se mueve tan suave? ¿Qué es lo que se desliza por la hierba?

Es un listo y astuto zorro. Husmea con su nariz y dice a la niña:

De aquí te tienes que marchar, a tu casa tienes que llegar. Debo deslizarme y observar. Pronto un ratón quiero cazar.

 

Entonces la niña se sentó en una piedra y llorando dijo:

¿Nadie me quiere ayudar?

Las estrellas la oyeron y dijeron:

Al sol debes preguntar. El te puede contestar.

La niña recobró su ánimo y siguió adelante. Finalmente llegó a una casita. Dentro vio a una anciana que estaba hilando en una rueca. La niña abrió la puerta y dijo: -¿Sabes el camino hacia el Sol? ¿Quieres venir conmigo?

 

Tengo que trabajar. Hilos finos tengo que hilar.

Pero descansa un poco a mi lado pues te espera un camino largo y cansado.

La niña entró y se sentó. Cuando la niña hubo descansado cogió su farol y siguió su camino.

 

Y caminando llegó a una casita. Dentro se encontraba el anciano zapatero arreglando zapatos.

– Buenos días, querido zapatero. ¿Conoces tú el camino que lleva al Sol? ¿Quieres venir conmigo?

Y el zapatero dijo:

Muchos zapatos hay que arreglar no tengo tiempo para pasear.

Pero descansa un poco a mi lado pues te espera un camino largo y cansado.

Cuando la niña hubo descansado, agarró su farol y siguió adelante. Finalmente, en la lejanía, vio un monte muy alto. Y pensó:

 

– Allí arriba vivirá el Sol.

Y corrió ligera como un corzo. Se le acercó un niñito que estaba jugando y saltando con su pelota en la pradera.

-¿Quieres venir conmigo al sol? Pero el niño prefería saltar y jugar.

Entonces la niña subió sola su camino, subiendo más y más por la montaña. Pero allí arriba tampoco encontró al Sol. Y pensando se dijo:

– Aquí me quedo esperando al Sol.

Y se sentó en el suelo a esperarlo. Como estaba muy cansada de tanto andar, se le cerraron los ojos y se quedó dormida.

Pero el Sol había visto a la niña desde hacía tiempo, y cuando llegó el atardecer se inclinó y le encendió el farol. Entonces la niña se despertó y exclamó:

-¡Oh! mi farol brilla de nuevo.

 

Y levantándose, se puso alegremente en camino.

 

De nuevo encontró al niño, y éste le dijo:

– He perdido mi pelota y no la puedo encontrar.

– Yo te voy a iluminar –le dijo la niña.- Aquí está –gritó el niño-. Y se alejó cantando y saltando.

 

La niña siguió su camino y llegó a la casa del zapatero.

El zapatero estaba triste en su cuartito. – Se apagó la lumbre –dijo- mis manos se quedaron tiesas de frío, y no puedo seguir arreglando zapatos.

– Yo te encenderé de nuevo la lumbre –dijo la niña.

El zapatero se calentó sus manos y siguió diligentemente martillando y cosiendo.

 

Lentamente prosiguió la niña su camino a través del bosque, llegando a la casita de la anciana. En su cuartito no había luz. – Mi luz se apagó –dijo la anciana-. Desde hace tiempo no puedo seguir hilando.

– Yo te encenderé de nuevo la luz –dijo la niña alegremente.

Entonces la anciana cogió de nuevo su rueca y siguió hilando finos hilos.

 

Por fin la niña llego al bosque y todos los animales se despertaron del resplandor.

El zorrito husmeó y miró la luz. El oso gruñó y gruñó, acurrucándose aún más en su cueva de invierno. El erizo se acercó lleno de curiosidad:

– ¡Qué luciérnaga tan grande hay aquí!

 

La niña se fue alegremente a casa cantando:

 

Yo voy con mi farolito y mi farolito conmigo;

Arriba brillan estrellas, abajo yo y mi amigo.

 

Waldorf one World

La pasada semana celebrábamos en Casa Waldorf el  WOW Day, con las familias más cercanas y aquellos amigos que también quisieron acercarsea disfrutar de este evento.
Fue una tarda maravillosa, dónde los más pequeños (y los mayores) pudimos disfrutar de las dulces tartas que las familias habían preparado y del bonito cuento de Micael, hermosamente cantado y contado por Sandra.

Escribimos en telitas nuestros deseos para la infancia y las dejamos ondear al aire otoñal, en un ambiente festivo y alegre.

También Milan nos ofreció sus bonitas peonzas hechas a mano, y cuyos beneficios fueron destinados a los más necesitados, así como las aportaciones voluntarias de familias y amigos.

Os dejamos las fotografías del evento para que las disfrutéis, tanto como nosotros disfrutamos de la celebración.

 

Los organizadores del evento nos han respondido con esta nota desde Alemania:

«Vielen herzlichen Dank für die schönen Fotos und den kleinen Bericht! Wir sind sehr berührt von Eurer Teilnahme beim WOW-Day und das Engagement der Casa Waldorf.

Wir werden allmählich berichten und am Ende der Aktion uns bei allen Kindern und Schulen bedanken.

Liebe Grüße und einen großen Dank an alle Kinder

Olivia Girard»


«Muchas gracias de corazón por las bellas fotos y el pequeño boletín. Nos sentimos muy emocionados de nuestra participación al WOW-Day y el involucramiento de Casa Waldorf.

En breve vamos a informar y al final de la acción vamos a agradecer a todos los niños y escuelas.

Con saludos cariñosos y gran agradecimiento a todos los niños

Olivia Girard»

Canciones de Otoño

Hoja seca

Una hojita seca se cayó de la rama

Un montón de hojas le sirvió de cama

Se quedó soñando un solo minuto

Y mientras soñaba se la llevó el viento

 

otoño

otoño dorado

cáen las hojas

y los árboles se quedan pelados

 

La manzana

hojas amarillas, doradas y rojizas

del jardín mullida camita

cuidan y calientan a la semillita

que soñando espera convertirse en manzanita

 

Otoño de luz menguante

De lluvia, viento y color

Son tu capa y tu turbante

Otoño de luz menguante

Salta monito

Salta monito,

salta monaso

quiebra las tazas

quiebra los vasos

 

Salta monita,

salta monasa

quiebra los vasos

quiebra las tazas

 

Sugerencia:

Estos versitos acompañados de palmas u ofreciendo las manos al niño/a para que se apoye y salte, es un juego del que pueden disfrutar mucho. Es un recurso de movimiento magnifico para cuando los niños “no saben a qué jugar” o manifiestan aburrimiento, este cambio de ritmo les moviliza y el juego viene a ellos otra vez.

En el caso de pequeñas peleas entre hermanos o amiguitos, si nos acercamos recitando y dando palmas, seguramente sentirán entusiasmo por este juego de brincos, que les “ventilará” y podrán, luego de algunos saltos, iniciar otra vez el juego.

 

Para escuchar el audio de esta canción, haz click aquí

Doña Primavera

Doña Primavera
viste que es primor,
viste en limonero
y en naranjo en flor.

Lleva por sandalias
unas anchas hojas,
y por caravanas
unas fucsias rojas.

Doña Primavera
de aliento fecundo,
se ríe de todas
las penas del mundo.

Salid a encontrarla
por esos caminos.
¡Va llena de soles
y llena de trinos!

Gabriela Mistral

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