La fiesta de la comprensión


El acontecimiento de Pentecostés significa un cambio fundamental en la historia del ser humano; es el despertar en el alma de los discípulos de una profunda comprensión del Ser solar.

Esta comprensión transforma a los discípulos en apóstoles. Cada año caminamos desde Navidad, cuidando, mirando nuestra luz interior. Hemos escuchado y quizás hayamos sentido sutilmente la presencia de esta humanidad intensa que nos va compenetrando a través del año. Esta intensa luz interior nos permite vivir en nuestros corazones  la pasión y la muerte que se transforma en resurrección en la Primavera.

Algo de este suceso natural quiere volver a repetirse dentro de nosotros en cada fiesta de Pentecostés. También nosotros hemos “caminado” con El sol  desde Navidad, lo hemos “mirado” interiormente, entonces podremos festejar Pentecostés como la fiesta del conocimiento y la iluminación por el Espíritu. El “caminar” interiormente  en la primera mitad del año estimula en nosotros las fuerzas del conocimiento, que nos conducen a una comprensión más profunda del curso del año. Así ocurre también en nuestra vida: amor y dolor pueden ser puertas hacia un conocimiento más profundo.

Pentecostés es un término que procede del latín Pentecoste, aunque sus orígenes más remotos nos llevan a un vocablo griego que puede traducirse como “quincuagésimo”

“No se puede celebrar la Fiesta de Pentecostés sin sentir que la acción sanadora del Espíritu debe ser precedida por algo definido. Este Espíritu tiene dos nombres, es el Sanador, pero también es el Espíritu de la Verdad; quiere decir de aquella virtud poderosa que no solamente ilumina desde el centro mismo de la luz, sino que vierte su claridad hacia el centro mismo de lo que se haya en tinieblas”

Rudolf Steiner

“PENTECOSTÉS ES EL DESPERTAR DE LA CONCIENCIA ESPIRITUAL”

No se puede hablar de Pentecostés sin tener en cuenta el acontecimiento de la Ascensión de Cristo a los cielos, cuarenta días después de la Resurrección, esto ocurre estando los discípulos reunidos, ahora ya no lo pueden percibir con su conciencia humana, y esto los lleva a una vivencia profunda de pérdida y soledad, pero esta vez más profunda que cuando murió.

El día 50 después de la resurrección estando los discípulos reunidos “se produjo un ruido que invadió toda la casa en que residían, aparecieron como divididas lenguas de fuego que se posaron en cada uno quedando llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar diferentes lenguas”.

Después de Pentecostés se crea una conciencia diferente para los seres humanos, el desarrollo del hombre es posible ya que el Cristo vive en él.

La Fiesta de Pentecostés es la celebración de la individualidad en lo social. El espíritu de Pentecostés es la búsqueda de la sanación y la veracidad.

En todas las celebraciones que se realizan en el Jardín de Infantes, es el adulto quien debe tener la conciencia del contenido espiritual de cada una de ellas, con los niños se vivencian a través de las imágenes contenidas en los versos, cuentos y rondas.

La imagen de esta época es la paloma como símbolo de conexión con el mundo espiritual

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