La liebre de Primavera (vídeo)

Juego de dedos y versos creados por Sandra Chandía

En una casita duerme una liebrecita, 
en la primavera, fue la primera que de un brinco se despertó 
sacudió sus orejas y muy atenta observó
lo que la tierra amorosa en invierno preparó
Un brotecito que poco a poquito en tallo verde hacia el sol creció

Manualidad: liebre de pascua tejida

Materiales:
– Lana blanca
– Agujas de tejer 
– Aguja de coser lana
– Lana para rellenar ( sirve también el algodón de la farmacia)
– Tijeras

Realización:
Urdir 20 puntos y tejer un cuadrado todo del derecho (punto bobo)
Enhebrar una aguja de lana y recorrer el triángulo superior haciendo pequeñas puntadas ( como en la imagen).
Estirar y fruncir. En el interior del triángulo hecho con las pequeñas puntadas poner una bolita de lana del tamaño de una nuez pequeña ( aprox); terminar de fruncir y cerrar. Tendremos así la cabeza y las orejas de nuestra liebre.
Desde la unión central de las orejas coser uniendo los dos lados que serán el cuerpo. Cerrar la costura y Rellenar por detrás, fruncir y cerrar la base de la liebre, poner una buena cantidad de lana para que se sostenga bien.

Enrollar en dos dedos diez vueltas de lana y fijar en el centro, unirlo al cuerpo de la libre a la altura de la cola. Cortar los extremos para hacer un mini pon pon. 

Una sencilla manualidad que será una gran alegría páralos niños.

Pascua

“Quiero  encender,  
a cada uno de los seres humanos  
con el espíritu del universo,
convertirlos en llamas y que, 
en su ser, hicieran brotar  el fuego…

Las  aguas del mundo quisieran 
esas llamas apagar, 
para que todo se  pierda 
en la corrupción total.

¡Qué jubilo, si esa  llama 
humana  creciera 
ahí  donde aún duerme !.

¡Dolor amargo, si el hombre  
permanece encadenado 
conociendo su deseo de avanzar.”

Rudolf Steiner

Gusanito

Un gusano por la tierra
caminaba sin temor
en sus pasos silenciosos
baños de luna recibió
una camisa de seda
a su cuerpo se ciñó
fría y dura su morada
el gusano se durmió
En el día de la Pascua
en su ser se despertó
sol radiante y luminoso
que nueva vida le dio
transformado en mariposa
con hermosas alas voló
 
 
Sandra Chandía R.
Maestra Waldorf
*dedicado con amor a mi hermano Juan Ignacio

Taller: Acompañando el curso del año

Trabajo sobre el ritmo del año aplicado al calendario escolar

3,4,5,6,7 de agosto 2015

De 8:00h. a 13:00h. 

 

Este taller está dirigido a madres de día y maestras de Infantil Waldorf y tiene como objetivo proporcionar una visión de totalidad sobre el acontecer del curso escolar, planificar el trabajo y de eso modo estar más y mejor preparado para enfrentar el año de trabajo con los niños y las familias

Temas generales:

  • Definición de épocas
  • Abordar las festividades desde un punto de vista teórico, práctico, contenido específico (versos, canciones, manualidades, etc) y de cara a las familias.
  • Definir el ritmo del día en consonancia con mi grupo, mi localidad, mis circunstancias.
  • Cómo elegir un cuento
  • Cómo acompañar el cuento en el acontecer cotidiano
  • Manualidades para cada época del año, para mí, para mis niños. Como definirla, como hacer
  • El rito/ritmo de hacer el pan a través delo año (teoría – práctica)
  • El ritmo/rito del dibujo y la pintura
  • La ronda: ¿Qué debería/podría contener? Como definir su estructura
  • La mesa de estación a través del curso del año, como nutrirla
  • Teatrillo de mesa, de regazo, teatralización
  • Reuniones de padres, ¿Qué deberían/podrían contener? Como estructurarlas, notas, tiempos.
  • Entrevistas nuevas familias, familias de la clase/casa, visitas a las casas.
  • Herramientas para el trabajo personal
  • Aula abierta – Aula cerrada

 

El taller incluye el material de versos y canciones así como recetas de manualidades y de cocina.

Aportación: 90 euros

Para consultas e inscripciones: casawaldorf@gmail.com

Teléfono: 635799179

Plazas limitadas

 

La liebre de Pascua

Os ofrecemos con cariño este hermoso cuento, compañía de pequeños y mayores en esta época.

La liebre de Pascua
Había una vez una familia de liebres de Pascua, el padre, la madre y los siete hijos. El padre y la madre liebre no sabían quién de sus hijos iba a ser ese año la liebre de Pascua. Entonces la madre liebre de Pascua cogió una cesta con siete huevos, y el padre liebre de Pascua llamó a sus siete hijos y dijo al mayor:
-Coge un huevo de la cesta y llévalo al jardín de la casa donde viven muchos niños.
El mayor cogió el huevo dorado y se fue con él a través del bosque, cruzó el riachuelo, atravesó la pradera y llegó al jardín de la casa de los niños. Entonces quiso saltar por encima de la verja, dio un salto demasiado grande y el huevo se cayó y se rompió. Ésta no era la verdadera liebre de Pascua.
Le llegó el turno al segundo. Éste cogió el huevo plateado, corrió con él a través del bosque, cruzó el riachuelo y llegó a la pradera. Entonces le llamó la urraca:
-Dame tu huevo, dame tu huevo y te regalaré una moneda.
Y sin que la liebre se diera cuenta, ya se había llevado la urraca el huevo a su nido. Ésta tampoco era la verdadera liebre de Pascua.
Le tocó el turno al tercero. Éste escogió el huevo de chocolate, corrió con él a través del bosque, cruzó el riachuelo, llegó a la pradera y justo entonces, llegó saltando de un pino alto una ardilla, puso grandes ojos y preguntó:
-¿Está rico?
-No lo sé, lo quiero llevar a los niños.
-¿Me dejas probar un poco?
La ardilla chupó un poco y, como le gustó tanto, siguió lamiendo, y la liebre lamió con ella hasta que todo el huevo había desaparecido. Cuando la tercera liebre llegó a casa, la madre liebre de Pascua le tiró de los pelos de su morrito que aún estaban llenos de chocolate y dijo:
-Tú tampoco eres la verdadera liebre de Pascua.
Ahora le llegó el turno al cuarto. El cuarto cogió el huevo con muchas manchitas. Con este huevo corrió a través del bosque. Cuando estaba cruzando el riachuelo se paró en medio y se vio en el riachuelo como en un espejo. Cuando se estaba mirando, ¡plaf!, se cayó el huevo al agua. Ésta tampoco era la liebre de Pascua.
Le llegó el turno al quinto. El quinto cogió el huevo amarillo. Con él corrió a través del bosque y antes de llegar al riachuelo se encontró con el zorro.
-Oye, vente conmigo a mi madriguera y enseña a mis hijos el huevo bonito.
Los zorritos empezaron a jugar con el huevo, se cayó encima de una piedra y se rompió. Rápidamente corrió la liebre a casa con las orejas gachas. Ella tampoco era la verdadera liebre de Pascua.
Le llegó el turno al sexto. El sexto escogió el huevo rojo y con él corrió a través del bosque. Entonces se encontró en el camino con otra liebre. Puso su huevo en el camino y empezó a pelearse con la otra. Por fin, la otra liebre huyó y cuando la sexta liebre buscó su huevo, lo encontró hecho migas. Ésta tampoco era la verdadera liebre de Pascua.
Le tocó ya el turno a la séptima, la liebre más joven y pequeña. Ella cogió el huevo azul. Con el huevo azul atravesó el bosque. En el camino se encontró con otra liebre. La dejó pasar y siguió adelante. Entonces vino el zorro. La liebre dio un rodeo y llegó al riachuelo. Con unos saltos ligeros cruzó por encima del tronco. Vino la ardilla pero la liebrecita siguió adelante y llegó a la pradera. Cuando la urraca gritó, simplemente le contestó:
-¡Tengo que seguir!, ¡tengo que seguir!
Por fin, llegó al jardín de la casa. La puerta estaba cerrada. Ella dio un salto, ni demasiado grande, ni demasiado pequeño, y puso el huevo en el nido que le habían construido los niños. Ésta era la verdadera liebre de Pascua.
Editorial. Rudolf Steiner

Huevo de Pascua de papel

Materiales:
• un folio en blanco
• ceras de colores
• tijera
• grapadora
• aguja e hilo


1.- Pintar el folio por ambas caras, puede ser de un color o con el diseño que más os guste.
2.- Plegar el folio en 6 partes. Por la mitad en su parte más larga y luego esta en tres.
3.-Cortar en el folio plegado la forma de un huevo
4.- Doblar por la mitad todas las capas juntas
5.- Sobre la doblez poner dos grapas de a 1 centimetro del extremo aproximadamente.
6.- Abrir los pliegues
7 .-Pasar un hijo con aguja para poder colgar

Con esto huevos de diferentes tamaños y colores se puede decorar una rama de pascua que alegre nuestra mesa en esta época. En esta manualidad pueden colaborar muy bien niños de diferentes edades.

18 y 19 de abril – Capacitación para la atención del niño menor de 3 años

Capacitación para la atención del niño menor de 3 años

Tema: Desarrollando herramientas sociales de  0/3 años

Ponente: Sonia Kliass, Psicologa, especialista en el estudio de movimiento infantil de Emmi Pikler

Trabajo de la voz. Canciones y corros de la época.

Manualidades.

Se ruega confirmación.

La liebre de Pascua

La liebre de Pascua
Había una vez una familia de liebres de Pascua, el padre, la madre y los siete hijos. El padre y la madre liebre no sabían quién de sus hijos iba a ser ese año la liebre de Pascua. Entonces la madre liebre de Pascua cogió una cesta con siete huevos, y el padre liebre de Pascua llamó a sus siete hijos y dijo al mayor:
-Coge un huevo de la cesta y llévalo al jardín de la casa donde viven muchos niños.
El mayor cogió el huevo dorado y se fue con él a través del bosque, cruzó el riachuelo, atravesó la pradera y llegó al jardín de la casa de los niños. Entonces quiso saltar por encima de la verja, dio un salto demasiado grande y el huevo se cayó y se rompió. Ésta no era la verdadera liebre de Pascua.
Le llegó el turno al segundo. Éste cogió el huevo plateado, corrió con él a través del bosque, cruzó el riachuelo y llegó a la pradera. Entonces le llamó la urraca:
-Dame tu huevo, dame tu huevo y te regalaré una moneda.
Y sin que la liebre se diera cuenta, ya se había llevado la urraca el huevo a su nido. Ésta tampoco era la verdadera liebre de Pascua.
Le tocó el turno al tercero. Éste escogió el huevo de chocolate, corrió con él a través del bosque, cruzó el riachuelo, llegó a la pradera y justo entonces, llegó saltando de un pino alto una ardilla, puso grandes ojos y preguntó:
-¿Está rico?
-No lo sé, lo quiero llevar a los niños.
-¿Me dejas probar un poco?
La ardilla chupó un poco y, como le gustó tanto, siguió lamiendo, y la liebre lamió con ella hasta que todo el huevo había desaparecido. Cuando la tercera liebre llegó a casa, la madre liebre de Pascua le tiró de los pelos de su morrito que aún estaban llenos de chocolate y dijo:
-Tú tampoco eres la verdadera liebre de Pascua.
Ahora le llegó el turno al cuarto. El cuarto cogió el huevo con muchas manchitas. Con este huevo corrió a través del bosque. Cuando estaba cruzando el riachuelo se paró en medio y se vio en el riachuelo como en un espejo. Cuando se estaba mirando, ¡plaf!, se cayó el huevo al agua. Ésta tampoco era la liebre de Pascua.
Le llegó el turno al quinto. El quinto cogió el huevo amarillo. Con él corrió a través del bosque y antes de llegar al riachuelo se encontró con el zorro.
-Oye, vente conmigo a mi madriguera y enseña a mis hijos el huevo bonito.
Los zorritos empezaron a jugar con el huevo, se cayó encima de una piedra y se rompió. Rápidamente corrió la liebre a casa con las orejas gachas. Ella tampoco era la verdadera liebre de Pascua.
Le llegó el turno al sexto. El sexto escogió el huevo rojo y con él corrió a través del bosque. Entonces se encontró en el camino con otra liebre. Puso su huevo en el camino y empezó a pelearse con la otra. Por fin, la otra liebre huyó y cuando la sexta liebre buscó su huevo, lo encontró hecho migas. Ésta tampoco era la verdadera liebre de Pascua.
Le tocó ya el turno a la séptima, la liebre más joven y pequeña. Ella cogió el huevo azul. Con el huevo azul atravesó el bosque. En el camino se encontró con otra liebre. La dejó pasar y siguió adelante. Entonces vino el zorro. La liebre dio un rodeo y llegó al riachuelo. Con unos saltos ligeros cruzó por encima del tronco. Vino la ardilla pero la liebrecita siguió adelante y llegó a la pradera. Cuando la urraca gritó, simplemente le contestó:
-¡Tengo que seguir!, ¡tengo que seguir!
Por fin, llegó al jardín de la casa. La puerta estaba cerrada. Ella dio un salto, ni demasiado grande, ni demasiado pequeño, y puso el huevo en el nido que le habían construido los niños. Ésta era la verdadera liebre de Pascua.
Editorial. Rudolf Steiner

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