31 julio y 1,2,3,4 de agosto: Taller Acompañando el curso del año

acompañando el ciclo del año

31 julio y 1,2,3,4 de agosto 2017 de 8:00h. a 13:00h. Casa Waldorf

Este taller está dirigido a madres de día y maestras de Infantil Waldorf y tiene como objetivo proporcionar una visión de totalidad sobre el acontecer del curso escolar, planificar el trabajo y de eso modo estar más y mejor preparado para enfrentar el año de trabajo con los niños y las familias

 Temas generales:

-Definición de épocas

-Abordar las festividades desde un punto de vista teórico, práctico, contenido específico (versos, canciones, manualidades, etc) y de cara a las familias.

-Definir el ritmo del día en consonancia con mi grupo, mi localidad, mis circunstancias.

-Cómo elegir un cuento

-Cómo acompañar el cuento en el acontecer cotidiano

-Manualidades para cada época del año, para mí, para mis niños. Como definirla, como hacer

-El rito/ritmo de hacer el pan a través del año (teoría – práctica)

-El ritmo/rito del dibujo y la pintura

-La ronda: ¿Qué debería/podría contener? Como definir su estructura

-La mesa de estación a través del curso del año, como nutrirla

-Teatrillo de mesa, de regazo, teatralización

-Reuniones de padres, ¿Qué deberían/podrían contener? Como estructurarlas, notas, tiempos.

-Entrevistas nuevas familias, familias de la clase/casa, visitas a las casas.

-Herramientas para el trabajo personal

-Aula abierta – Aula cerrada

El taller incluye el material de versos y canciones así como recetas de manualidades y de cocina.

Aportación: 110 euros

Plazas limitadas

Ofreceremos talleres artísticos y artesanos específicos cada uno de los días de la semana por las tardes, para los maestros y maestras asistentes que pudieran tener interés y/o necesidad. (música, dibujo, pintura, tejido, lana cardada)

 

Para consultas e inscripciones: casawaldorf@gmail.com

Teléfono: 635799179

Plazas limitadas

20 y 21 Mayo: Sobre los cuidados a la hora de las comidas, consciencias y destrezas del educador

mayo en casa waldorf

Acompañaremos la Capacitación de un taller de manualidades permanente para preparar nuestro propio material de casa o aula y visualizar en los sencillos elementos cotidianos qué puede constituirse como un material apropiado para el juego del niño más pequeño.

Taller de Música de la época, que nos permita trabajar y con ello generar un repertorio en canciones útil para nuestro trabajo. (canciones y versos inéditos)

Docentes:

Sonia Kliass (Psicologa, especialista en el estudio de movimiento infantil de Emmi Pikler)

Sandra Chandía, Maestra Waldorf, madre de día en Casa Waldorf.

 

Para recibir mas información y  reservar plaza escribir a casawaldorf@gmail.com o por teléfono al 635 799 179

Petirrojo

manualidad de un petirrrojo

Os traemos en esta ocasión una hermosa manualidad para hacer en estos días de primavera.

Necesitaremos los siguientes materiales:

• Lana cardada de relleno y de colores (gris, marrón, blanco y rojo)
• Un trozo de fieltro amarillo (para el pico)
• Hilo
• Aguja
• Tijeras
Cómo hacer:
• Hacer una bolita con la lana de relleno, del tamaño de una avellana
• Preparar una tira de lana cardada (15cm aprox) de lana gris, poniendo sobre ella el blanco y rojo que darán color a la cara y al pecho de nuestro petirrojo. en el centro de esta capa de lanas superpuestas, sobre ella, poner un rectángulo pequeñito de fieltro amarillo que será el pico y atar firmemente.
• Darle la vuelta de modo que el pico quede sobre la mesa, poner sobre ella una tira de lana blanca formando una cruz.
• Sobre esta cruz de lana, poner la bolita que antes preparamos y cerrar la cruz de lana alrededor de la bola y atar firme.
• Preparar una nueva tira de lana fina gris y marrón, que será, las alas de nuestro pajarito.
• Abrir las capas de lana que nacen desde la cabeza del petirrojo y meter la capa que hemos preparado como alas, cerrar y atar dejando las alitas atrapadas en el «cuerpo».
• Enhebrar una aguja con hilo transparente y atravesarla desde el pecho del petirrojo para poder colgarlo desde el centro de su cuerpo.
Sugerencia: si lo atamos a un a pequeña ramita, los niños podrán correr con el por el jardín, también puede ser un hermoso adorno de la mesa de estación en primavera

Manualidades para todos

muñeco waldorf

Viernes de 17:00 a 19:30 horas, sábado de 9:00 a 13:30 horas y de 16:00 a 19:00 horas.
En este taller se podrá escoger el proyecto que cada uno prefiera realizar.

Muñeca de miembros 50 €
Tapiz de lana cardada

Rueda de estación

45 €
Caballo de palo 40 €
Muñeco de lana para mesa de estación

(cardado o tejido)

35 €

Todos los materiales están incluidos
Indispensable inscripción plazas limitadas

Inscripciones en el teléfono: 635 799 179

Juguetes de Verdad

juguetes familia de dedos hechos en lana

Si entendemos el JUEGO infantil como una actividad seria/solemne, autónoma y adaptada al momento evolutivo e individualidad de cada niño/niña podremos aproximarnos a las cualidades que debe tener un juguete apropiado. Esta pregunta aparece presente en estas fechas en que padres, madres abuelos, abuelas, amigos(as) quieren mimar a los más pequeños de casa.

El juguete es un elemento material simple que ha de permitir siempre el máximo de actividad libre del niño, esto es que “hace poco”, para que el niño tenga la oportunidad de hacer en la medida de su curiosidad, interés y cualidad motriz. La simpleza hará del juguete un compañero de múltiples situaciones /actividades en la que el niño podrá completar con su cualidad fantasiosa (fantasía creadora). Es así como un pequeño trozo de madera puede ser un barco, un plato, un perro o un teléfono. Desde el esbozo que ofrece la forma material puede nacer desde la fantasía del niño sano todo un universo. Tenemos una y otra vez esta experiencia, cuando ofrecemos un juguete al niño y él prefiere la caja.

El juguete que permite una experiencia nueva cada vez que estimula el juego, que tiene efecto llamada, que invita e incita a descubrir más y más y le permite al niño disfrutar de su actividad que es propia y que no está contenida en ningún elemento. Lo que divierte al niño es la experiencia de si mismo, el gusto de descubrir y descubrirse, no la gracia del juguete.

 

 

 

22 y 23 de abril: Desarrollando herramientas sociales de los 0 a los 3 años

niños

Quinto bloque de formación para la Capacitación a la atención del niño menor de tres años, a cargo de la psicóloga Sonia Kliass durante el curso 2016-2017.

Acompañaremos la Capacitación de un taller de manualidades permanente para preparar nuestro propio material de casa o aula y visualizar en los sencillos elementos cotidianos qué puede constituirse como un material apropiado para el juego del niño más pequeño.

Taller de Música de la época, que nos permita trabajar y con ello generar un repertorio en canciones útil para nuestro trabajo. (canciones y versos inéditos)

Docentes

• Sonia Kliass, Psicologa y especialista en el estudio de movimiento infantil de Emmi Pikler.

• Sandra Chandia, Maestra Waldorf, madre de día en Casa Waldorf.

Horario

sábado de 10:00h a 13:30h / 16:00h a 20:00h

domingo de 10:00h a 13:30h

Para recibir mas información y  reservar plaza escribir a casawaldorf@gmail.com o por teléfono al 635 799 179

El lobo y la siete cabritillas

el lobo y las siete cabritillas

Érase una vez una vieja cabra que tenía siete cabritas, a las que quería tan tiernamente como una madre puede querer a sus hijos. Un día quiso salir al bosque a buscar comida y llamó a sus pequeñuelas. «Hijas mías,» les dijo, «me voy al bosque; mucho ojo con el lobo, pues si entra en la casa os devorará a todas sin dejar ni un pelo. El muy bribón suele disfrazarse, pero lo conoceréis enseguida por su bronca voz y sus negras patas.» Las cabritas respondieron: «Tendremos mucho cuidado, madrecita. Podéis marcharos tranquila.» Despidióse la vieja con un balido y, confiada, emprendió su camino.

No había transcurrido mucho tiempo cuando llamaron a la puerta y una voz dijo: «Abrid, hijitas. Soy vuestra madre, que estoy de vuelta y os traigo algo para cada una.» Pero las cabritas comprendieron, por lo rudo de la voz, que era el lobo. «No te abriremos,» exclamaron, «no eres nuestra madre. Ella tiene una voz suave y cariñosa, y la tuya es bronca: eres el lobo.» Fuese éste a la tienda y se compró un buen trozo de yeso. Se lo comió para suavizarse la voz y volvió a la casita. Llamando nuevamente a la puerta: «Abrid hijitas,» dijo, «vuestra madre os trae algo a cada una.» Pero el lobo había puesto una negra pata en la ventana, y al verla las cabritas, exclamaron: «No, no te abriremos; nuestra madre no tiene las patas negras como tú. ¡Eres el lobo!» Corrió entonces el muy bribón a un tahonero y le dijo: «Mira, me he lastimado un pie; úntamelo con un poco de pasta.» Untada que tuvo ya la pata, fue al encuentro del molinero: «Échame harina blanca en el pie,» díjole. El molinero, comprendiendo que el lobo tramaba alguna tropelía, negóse al principio, pero la fiera lo amenazó: «Si no lo haces, te devoro.» El hombre, asustado, le blanqueó la pata. Sí, así es la gente.

Volvió el rufián por tercera vez a la puerta y, llamando, dijo: «Abrid, pequeñas; es vuestra madrecita querida, que está de regreso y os trae buenas cosas del bosque.» Las cabritas replicaron: «Enséñanos la pata; queremos asegurarnos de que eres nuestra madre.» La fiera puso la pata en la ventana, y, al ver ellas que era blanca, creyeron que eran verdad sus palabras y se apresuraron a abrir. Pero fue el lobo quien entró. ¡Qué sobresalto, Dios mío! ¡Y qué prisas por esconderse todas! Metióse una debajo de la mesa; la otra, en la cama; la tercera, en el horno; la cuarta, en la cocina; la quinta, en el armario; la sexta, debajo de la fregadera, y la más pequeña, en la caja del reloj.Pero el lobo fue descubriéndolas una tras otra y, sin gastar cumplidos, se las engulló a todas menos a la más pequeñita que, oculta en la caja del reloj, pudo escapar a sus pesquisas. Ya ahíto y satisfecho, el lobo se alejó a un trote ligero y, llegado a un verde prado, tumbóse a dormir a la sombra de un árbol.

Al cabo de poco regresó a casa la vieja cabra. ¡Santo Dios, lo que vio! La puerta, abierta de par en par; la mesa, las sillas y bancos, todo volcado y revuelto; la jofaina, rota en mil pedazos; las mantas y almohadas, por el suelo. Buscó a sus hijitas, pero no aparecieron por ninguna parte; llamólas a todas por sus nombres, pero ninguna contestó. Hasta que llególe la vez a la última, la cual, con vocecita queda, dijo: «Madre querida, estoy en la caja del reloj.» Sacóla la cabra, y entonces la pequeña le explicó que había venido el lobo y se había comido a las demás. ¡Imaginad con qué desconsuelo lloraba la madre la pérdida de sus hijitas!

Cuando ya no le quedaban más lágrimas, salió al campo en compañía de su pequeña, y, al llegar al prado, vio al lobo dormido debajo del árbol, roncando tan fuertemente que hacía temblar las ramas. Al observarlo de cerca, parecióle que algo se movía y agitaba en su abultada barriga. ¡Válgame Dios! pensó, ¿si serán mis pobres hijitas, que se las ha merendado y que están vivas aún? Y envió a la pequeña a casa, a toda prisa, en busca de tijeras, aguja e hilo. Abrió la panza al monstruo, y apenas había empezado a cortar cuando una de las cabritas asomó la cabeza. Al seguir cortando saltaron las seis afuera, una tras otra, todas vivitas y sin daño alguno, pues la bestia, en su glotonería, las había engullido enteras. ¡Allí era de ver su regocijo! ¡Con cuánto cariño abrazaron a su mamaíta, brincando como sastre en bodas! Pero la cabra dijo: «Traedme ahora piedras; llenaremos con ellas la panza de esta condenada bestia, aprovechando que duerme.» Las siete cabritas corrieron en busca de piedras y las fueron metiendo en la barriga, hasta que ya no cupieron más. La madre cosió la piel con tanta presteza y suavidad, que la fiera no se dio cuenta de nada ni hizo el menor movimiento.

Terminada ya su siesta, el lobo se levantó, y, como los guijarros que le llenaban el estómago le diesen mucha sed, encaminóse a un pozo para beber. Mientras andaba, moviéndose de un lado a otro, los guijarros de su panza chocaban entre sí con gran ruido, por lo que exclamó:

«¿Qué será este ruido
que suena en mi barriga?
Creí que eran seis cabritas,
mas ahora me parecen chinitas.»

Al llegar al pozo e inclinarse sobre el brocal, el peso de las piedras lo arrastró y lo hizo caer al fondo, donde se ahogó miserablemente. Viéndolo las cabritas, acudieron corriendo y gritando jubilosas: «¡Muerto está el lobo! ¡Muerto está el lobo!» Y, con su madre, pusiéronse a bailar en corro en torno al pozo.

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